La carne al asador

Vecinos de Santa Rosa de Lima han construido una planta de producción de premoldeados de hormigón. El proyecto pretende mejorar la infraestructura barrial generando a la par un emprendimiento productivo autónomo y se enmarca en el "Proyecto Integral para la Rehabilitación y el Desarrollo de barrios de la Ciudad de Santa Fe, desde una perspectiva Participativa Comunitaria”, que cuenta con el apoyo de la cooperación italiana y es coordinado por el CISP (Comité internacional para el desarrollo de los pueblos) y la Asociación Civil CANOA.

La tradición indica que cuando una obra de construcción llega a su fin es indispensable compartir un asado. Eso mismo ocurrió el pasado sábado 24 de abril al mediodía, en el obrador ubicado en Mendoza 4299, en la entrada del barrio Santa Rosa de Lima.
A las 11 de la mañana Basilio “Bacchi” Dowzyk y Rubén Sala, del Movimiento Territorial de Liberación, ya estaban encendiendo el fuego. La gente fue llegando de a poco, en su mayoría varones y mujeres que en setiembre de 2009 cavaron las zanjas y llenaron los cimientos de lo que hoy ya se perfila como una planta de premoldeados de hormigón armado. No faltaron los invitados: el Padre Diego Ferrer, párroco del barrio, Nidia Kreig, de la Granja Agro ecológica La verdecita, Gladis Cóceres, del Centro de Acción Familiar Nº 21, Mariana Chamorro del Centro de Educación Popular La Gallega; Otilia Acuña, de la Asociación de pensionados 5110; entre otros. No deja de resultar alentador celebrar el cumplimiento de la etapa de un emprendimiento productivo ubicado en las mismas veredas que siete años atrás se vieron desbordadas en pocos minutos por las aguas del Salado.

Capacitación y construcción.
Mientras se fueron levantando las paredes del obrador, personal del Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción de la Vivienda (CECOVI), dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional llevó adelante la capacitación específica en el manejo de hormigón armado. Lo primero fue conocer la tecnología del premoldeado de hormigón. Luego, en la misma planta se capacitó a los futuros emprendedores en la producción de medias cañas y tubos, en control de calidad y el manejo de materiales.
De aquí en más el desafío es poner en funcionamiento la producción de la planta. En el presente año, el equipo técnico de CANOA y CISP se plantea también acompañar al grupo de vecinos en otras facetas de la organización que hacen a la consolidación del emprendimiento

Construir un futuro diferente.
Antes de arremeter con los primeros chorizos, Pasquale Totaro, co-coordinador del proyecto por la ONG italiana CISP, se mostró conforme de ver, más allá de los vaivenes que tiene este tipo de emprendimiento un grupo integrado: “el desafío- continuó- es conformar una empresa comunitaria que se sostenga autónomamente aún después de la primera actividad de construcción de medias cañas”.
El almuerzo se vivió como una instancia de esparcimiento y encuentro que por un lado cierra y por otro inaugura un nuevo momento de este proceso de construcción y capacitación. En ese sentido, Marcela Salas, una de las emprendedoras, rescata que lo vivido hasta aquí ha servido para consolidar el grupo. A la hora de preguntarle como imagina las etapas que se avecinan comenta: “Me genera expectativa llegar al momento donde veamos los frutos, porque vamos a empezar a producir, a aprender sobre costos, es una etapa donde uno tiene que empezar a dar lo mejor de sí. Por un lado, en el trabajo físico tenemos que poner todo el esfuerzo que se pueda dar, pero también como personas, para demostrar que hay una forma de hacer las cosas que no tiene que ver con el competir entre nosotros sino con el darse una mano”. En relación a como se imagina las etapas futuras comentó: “Producir los tubos es un momento clave, otro momento es el armado y el funcionamiento de la cooperativa, las asambleas, el aporte de los socios, la vida misma. Somos un grupo de personas, no todos se apropian de la misma manera, y cada uno tiene sus tiempos”. Para finalizar y antes de sumarse a los aproximadamente cincuenta comensales que compartieron el almuerzo del sábado, Marcela imaginó, como una fotografía, el momento en que la planta se ponga en funcionamiento: “Uno de nosotros con las planillas de entradas y salidas, el resto con los cascos puestos, y los camiones esperando ser cargados, cuando empecemos a producir quizá tomemos conciencia real de lo que implica el trabajo”.

Equipo CISP - CANOA

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