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Talleres de expresión
-- solo una excusa para imaginar --
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Los talleres de expresión vienen trabajándose desde el mes de julio en los barrios: El Arenal, Villa del Parque y Villa Oculta, arrancando en septiembre con Arenales. En los talleres participan chicas y chicos desde los 8 a los 18 años, en un espacio que va de la hora y media a las dos horas.
Trabajar precisamente sobre una excusa, viene siendo el deseo de los talleres de expresión. Desde allí como pensar el territorio y el espacio. Y en todo este paisaje como intervenir desde la expresión para poder construir lenguajes que nos vayan acercando algunas distancias. Entonces desde la educación popular, nos planteamos como re construir un espacio donde puede intervenir el hábitat de cada barrio con una mirada que escape de los horizontes cotidianos que ponen como frontera de inclusión a la basura, la tierra, el tufo, el barro, los caballos. Donde el imaginario colectivo y la materialidad geopolítica han dado a llamar como "borde oeste". ¿Qué es lo que hay en ese borde? Aquel territorio que funcionaliza políticas de la burocracia monárquica y extravía dignidades como archivos en los cajones de las oficinas. El borde es también lo primero que da de comer, como así también es lo primero que se comen.
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Y bueno en todo este entretejido es que venimos construyendo un espacio desde los talleres de expresión, acerca de cómo rastrear otras imágenes posibles del barrio, o como intervenir las mismas imágenes de siempre con elementos artísticos que puedan darnos otro lugar, alguna otra perspectiva, otro aire, quizás un acontecimiento.
Los talleres tienen como eje convocante la fotografía, digo eje convocante, porque fue y es quizás lo que primero sedujo a las chicas y los chicos para acercarse a los talleres. En su mayoría la relación con la cámara es ninguna o sólo en ocasiones especiales como festejos familiares o con amigos. No es un objeto extraño la cámara, sí se hace extraña la relación de pensar en buscar una imagen para sacar la foto. Esto hace que podamos aquí correr la fotografía como eje del taller para encontrarnos en el rastreo de imágenes, que nos van a llevar en un proceso, que va de lento a acelerado de golpe, a que los chicos y chicas puedan quizás encontrarse en el barrio con otras imágenes. Ahora bien, el taller no es sólo esta idea hasta utópica, de poder re-direccionar la mirada de encuentro con el espacio, sino que se propone intervenir las fotografías en papel, con actividades plásticas. La foto así deja de ser un elemento duro que sólo se construye a partir del recuerdo y la memoria, para ser una imagen activa, presente y potenciando el deseo de la expresarse. Esto no es solo una forma lúdica de encontrarse con la foto, teniendo en cuenta la inundación del 2003 y la del 2007, la foto para los barrios del borde oeste ha quedado como el símbolo de la pérdida de la historia pasada, quizás el “perdimos todo” está significado en la pérdida, en muchos casos completa, de las fotos de la casa.
No es el objetivo nuestro trabajar en el vacío o en la ausencia, sino mas bien buscar pequeñas puntas de deseo, para poder ir construyendo formas de expresión artísticas. Lamentablemente acerca de la ausencia y del vacío se encargan las políticas estatales.
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